sábado, 2 de abril de 2022

22-04-02 La rocambolesca bajada del combustible.

 

Hace unos días el gobierno tomó algunas medidas contra la crisis actual derivada de la guerra de Ucrania. Una de las medidas fue la bajada del combustible de 20cts por litro para todos. De esos 20cts por litro 5 los paga la petrolera que evidentemente los tiene más que compensados con la disparatada subida de precios y si no es el caso ya lo compensará. Los otros quince céntimos los paga el gobierno con lo que ocurrirá una de las siguientes tres posibilidades:

Que lo recupere subiendo otros impuestos.

Que lo descuente que servicios sociales que da el estado.

Que aumente la deuda pública y por tanto lo paguemos en intereses.

Pero esto no es quizás lo más gracioso del tema sino la forma de repercutirlo en el precio. Veamos. Según comentan, la mayor parte del precio del combustible son impuestos. Lo lógico es descontar esta ayuda descontándolo de los impuestos. No sé quien se dedica a liquidar esos impuestos, si es la petrolera o es la gasolinera. Si es la petrolera entonces venderá el combustible a la gasolinera más barato y esta a su vez más barato al consumidor. En su momento la petrolera liquidará los impuestos al estado y este cobrará menos impuestos.

Si es la gasolinera la que liquida los impuestos entonces comprará a las petroleras el combustible sin impuestos y se los venderá al consumidor con impuestos con lo que tendrá un dinerillo de impuestos que tendrá que liquidar con el estado cuando toque.

Sin embargo nos encontramos con que se quejan las gasolineras que tienen que adelantar el dinero de la rebaja de combustible. Eso se entiende que tiene que vender el combustible más barato que a como lo compran y por tanto tienen que adelantar un dinero que se lo devolverá el estado más tarde. Un desconocedor del tema como yo puede entender que o las gasolineras se quejan por quejarse y no es cierta esta situación o que la administración en su perversa maraña de absurdas normas haya establecido que la petrolera vende su combustible con impuestos incluidos y sin el descuento y que es la gasolinera la que tiene que asumir este trámite. ¿Un poco absurdo no? ¿Qué fin perverso tendrá todo este lío? ¡¡Porque no creo que se deba a que los políticos son tontos!!

La realidad es que ha llegado el día de la bajada de precios y se monta el lío. Cabía esperar que los que no quisieran vender combustible dada la supuesta pérdida de dinero por parte de ellos fuera las pequeñas empresas gasolineras. Sin embargo, oh sorpresa, las que han dado problemas para servir combustible son las grandes, en particular Repsol. De buena mañana ya las gasolineras de Repsol estaban colapsadas porque su sistema de cobro se había bloqueado. La justificación de la petrolera era que ante la avalancha de clientes que han esperado a comprar combustible en este día su sistema no ha aguantado.

La mayor parte de la gente solo piensa en su ticket en el que le descuentan unos pocos euros pero también cabe pensar… Qué curioso que colapse una grande en vez de las pequeñas que a priori eran las más afectadas. Qué curioso que colapse el sistema de Repsol en el mes de marzo cuando el tráfico no es comparable con las autenticas avalanchas de vacaciones por ejemplo. Yo he visto las gasolineras con unas colas kilométricas en verano y el sistema ha aguantado perfectamente y sin embargo ahora aunque haya aumentado el consumo, ¿tiene sentido el bloqueo? ¿Ante un supuesto tan alto consumo no se hubieran quedado antes las gasolineras antes sin combustible? ¿Si el problema ha sido el proceso informático de hacer el descuento no debía de haberse preparado mejor la petrolera con los grandes medios que tiene? ¿Por qué Repsol está haciendo una fuerte campaña de captación de clientes que paguen con app o con trajeta Solred si supuestamente no puede soportar estos incrementos? ¿Es bueno que un determinado servicio dependa de unas pocas grandes? ¿Podría ser un rebote de las grandes, un aviso que les molesta que se intervenga en sus negocios?

Algún comentarista de los medios de comunicación se ha atrevido ya a insinuar que los gobiernos tienen poco poder para controlar la economía. ¿Ante quién han perdido ese poder y por qué?

A mí me gustaría que, ante situaciones críticas como la actual, el gobierno tuviera el suficiente cuajo para tomar medidas claras, directas y rápidas sin tener que rendir cuentas a determinados grupos de poder. A mí me gustaría que no tuviéramos que estar pagando todos los negocios de los poderosos y los mercados especulativos. A mí me gustaría que los servicios esenciales estuvieran diversificados y no en manos de unos pocos que imponen su poder y nos chulean. ¿Es tan difícil? ¿Si lo es, para que se presentan estos políticos diciendo que nos van a salvar la vida y lo van a hacer todo estupendamente?

domingo, 27 de marzo de 2022

22-03-26 ¿A dónde nos llevarán?

 

En el apartado dos del artículo 1 de la Constitución Española dice:

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Como hemos comentado en otras ocasiones, esto significa que son los ciudadanos los que tienen el poder del Estado y son a los que hay que asegurar una vida digna y adecuada.

Sin embargo no deja de quedar evidencia cada vez más descarada que no es así. Hay unos poderes fácticos formados por grandes corporaciones que son las que gobiernan y ganan el dinero a manos llenas.

El liberalismo económico tan en boca de los economistas, empresarios y políticos ha llevado a una situación cada vez más insostenible de los pequeños negocios y del trabajo de los ciudadanos. Ahora la guerra ha colmado el vaso y supone unas pérdidas inasumibles para pequeños negocios y para la renta de los trabajadores.

Es evidente que las sanciones que han aprobado la Unión Europea y Estados Unidos han creado una situación excepcional similar a una situación de guerra y hay que intervenir en precios y mercados para evitar su descontrol.

Es evidente también que la camarilla europea no está por la labor. Pasan los días y las semanas y no toman medidas eficaces. Los poderes fácticos están encantados con las subidas de precios y se están haciendo de oro. La camarilla europea está más preocupada que las empresas pierdan la ocasión de ganar más dinero que el que los ciudadanos puedan subsistir. Si además acaban de cargarse los pequeños negocios mejor que mejor pues así son las grandes corporaciones las que acaparan todo el negocio.

Por tanto nos quedamos con un mercado de precios altos de la energía.

Los precios altos de la energía supondrán una escalada de precios del resto de los productos, primero los directamente dependientes de esta y después del resto. ¿A donde llegaremos?

Como hemos comentado esto parece que va a ser la gota que colma el vaso, en general, para todos los pequeños negocios y para muchos trabajadores. La gente debería levantarse y decir “Basta ya” pero está muy adormecida y desunida.

Como ya se ha visto, algunos sectores empiezan a levantarse. Ha empezado el transporte y le siguen la pesca y la agricultura. Para esto el gobierno tiene algunas técnicas que utilizan ya con buena eficacia. Estas técnicas se pueden condensar en: Eludir el núcleo del problema, dividir a los afectados y aprobar medidas inaplicables e inútiles.

Eludir el núcleo del problema. En el problema energético actual significa que evitan hablar de la perversa normativa de ordenación del mercado energético y centrarse en soluciones secundarias como por ejemplo los impuestos sobre la energía, los sistemas de producción de energía, la temperatura a la que podríamos bajar nuestras casas para colaborar en la crisis o lo grandes que tiene los cuernos Putin.

Dividir a los afectados. Esto es evidente. Hablan de dar limosnas a algunos sectores y el resto que se aguanten. Especialmente olvidados los ciudadanos de a pie. Desde el momento que tranquilizan a algunos sectores el conjunto pierde fuerza. Se puede ver que se centrarán en el transporte, la pesca y algo para la agricultura y el resto que se aguante. También darán soluciones bien acordadas para las grandes empresas como por ejemplo la del automóvil. Dentro de cada sector volverán a hacer divisiones. Por ejemplo en el transporte han apartado y criminalizado a los autónomos que son los que se han declarado en huelga y se ponen a negociar con las grandes empresas logísticas.

Por último se establecen medidas que se publican a bombo y platillo en sus términos generales. La letra pequeña que no se publica sin embargo impone unas condiciones inaplicables o inasumibles para una mayoría con lo que los beneficiados reales son pocos.

No sé si estas técnicas perversas van a funcionar en esta situación tan al límite que se está produciendo. De momento está fracasando bastante. En poco tiempo se verá.

Mientras esa oposición liberal que proclamaba el capitalismo salvaje, la disminución de impuestos, la intervención mínima del gobierno y la autorregulación de los mercados, ahora exige la intervención del gobierno y la compensación a los afectados (no sé con qué dinero pues no quieren que haya impuestos).

A mí me gustaría que fueran los gobiernos los que mantuvieran los poderes emanados de la ciudadanía y defendieran a esta. Me gustaría que el mercado de la energía fuera regulado con normas que aseguraran la prestación del servicio a unos precios justos. Me gustaría también que la política internacional fuera ética y no se moviera en un ambiente hostil, avaricioso utilizando los recursos más chuscos,, perversos, malévolos, retorcidos, maliciosos, desalmados, infames, ruines, pérfidos y desleales.

sábado, 19 de marzo de 2022

2021-01-16 Control del coronavirus

 Este artículo lo publiqué el 16 de enero del año pasado. Sin embargo dando un repaso al blog me encontré que cuando lo pinchaba aparecía un aviso que estaba con un virus o algo así y alertaba de no entrar. A alguien parece que no le gustó. Lo he tenido que borrar y publicar de nuevo. No lo he querido actualizar pero si mantener pese a quien pese.

2021-01-16.Control del coronavirus:

Estamos en enero de 2021 y llevamos casi un año con la pandemia (más si contamos cuando apareció en China y no nos contaban apenas nada). Ya se tienen algunas cosas claras y sin embargo seguimos dando bandazos (en mi opinión por los intereses particulares y bastardos de los políticos).

Aunque se desconoce todavía mucho de estos virus ya tenemos bastante información de lo que pasa en la enfermedad según las medidas que se imponen. Además, como cada país ha hecho lo que le ha parecido, tenemos mucha información de resultados según las distintas normas aplicadas.

Se supone que tenemos una administración pública con muchos ministerios, muchos departamentos, muchos funcionarios y muchos técnicos como para poder hacer estudios y numeritos que nos den una política a seguir.

Se trataría de una política única y constante. Parece evidente que ir haciendo escaladas y desescaladas solo produce que una ola detrás de otra. Hay que buscar una política constante y permanente que mantenga la pandemia a unos niveles bajos y asumibles. Esto ha de mantenerse hasta que haya algo que acabe o modifique sustancialmente la enfermedad, por ejemplo las vacunas (pero cuando estas sean algo probado y que constatadamente bajen la enfermedad).

¿Cuáles deberían ser esas normas? Pues eso es lo que tiene que decidir la administración pública a partir de la experiencia de este año, que para eso le pagan.

Se puede, no obstante, establecer una serie de premisas:

+La gente solo cumple a palos. No se puede poner en una norma ruegos o recomendaciones. Eso se puede poner en los folletos de ayuda pero no en una norma. Se han de poner normas de obligado cumplimiento y con un régimen sancionador si no se cumple.

+Las normas han de ser claras y concisas sin ambigüedades ni posibles escapes. No se puede decir: se prohíbe fumar salvo que se mantenga la distancia de seguridad de 2m porque la gente mide muy mal, sobre todo los que no quieren cumplir.

+Se ha de primar la salud de la gente sobre la economía porque la gente es la soberana y no las grandes empresas. Si la gente goza de salud la economía podrá funcionar porque es la gente la que mueve la economía.

+Las normas han de ser congruentes. Por ejemplo: No se puede cerrar la circulación de pueblos o comunidades autónomas cuando no paran de pasar vehículos extranjeros que han atravesado varios países sin ningún control. Esto se puede ver perfectamente en la A-1 por su paso por Alava por ejemplo, donde cientos de coches con matrícula alemana, suiza, francesa, andorrana y de otros países, pasan cargados de portugueses de paso a ese país para pasar las vacaciones.

+Como he comentado la norma debería ser única y constante. ¿Para qué? Pues para que la gente pueda saber a qué atenerse y no perderse en un mar de normas que cambian cada poco. Da vergüenza como las distintas administraciones de España se enfrentan haciendo distintas normas solo por intereses políticos particulares. Y eso hablando de España; pensar que la Comunidad Europea pueda llegar a siquiera un acuerdo es pura imaginación.

Supongo que se podrían establecer algunas premisas más pero creo que cumpliendo estas ya daríamos un gran paso. Mientras tanto seguiremos contando muertos inocentes producto más de enfrentamientos políticos que de una pandemia.

2022-03-19 ¿Para qué sirve el gobierno?

 

Esta semana hemos contemplado perplejos la actualidad.

Hemos visto en primer lugar como subían los precios de la energía a niveles insospechados a pesar que en ningún momento se ha cerrado ninguna de las fuentes. Como siempre el mercado especulativo ha empezado a subir precios a pesar que seguimos consumiendo combustibles rusos lo que supone que ninguna de las fuentes de energía ha disminuido. Además las grandes empresas y los especuladores han aplicado los precios altos inmediatamente cuando ese precio se aplica a combustible que se venderá dentro de unos cuantos meses.

Como siempre el gobierno ha mirado para otro lado frente a estas especulaciones y la camarilla europea otro tanto de lo mismo. El gobierno se ha limitado a decir que hay que ser solidarios y apretarnos el cinturón y bajar la temperatura de nuestras casas. ¿Y la solidaridad de las grandes empresas y los especuladores?

Se supone que la ciudadanía es soberana y delega todo el poder a los gobiernos para que les defienda y les proporciones una vida agradable. Les da todo el poder y en casos de guerra mucho más. ¿Cómo entonces el gobierno nos dice que no puede hacer nada? ¿Entonces quien gobierna? Alguien puede decir que gobierna la camarilla europea a la que nadie hemos elegido. Sin embargo también la camarilla europea dice que no puede (o quiere) hacer nada. ¿Entonces gobiernan las solidarias petroleras? ¿Quizás gobiernan los yupis de los mercados financieros?

Muchos sectores que llevan ya años con los rendimientos cada vez más limitados comienzan a parar sus negocios ante la imposibilidad de obtener beneficios con el precio de la energía tan alto. Los pescadores, agricultores transportistas… ven imposible continuar trabajando. No pueden continuar ni un día más que les suponga perder dinero y el gobierno les dice que tengan paciencia.

Alucinados ante tantos problemas inesperados pensábamos que no se podían esperar más sorpresas. Sin embargo nos encontramos que el gobierno demoniza y criminaliza a los transportistas que han iniciado un paro patronal. Los transportistas paran ante la imposibilidad de continuar a perdidas y el gobierno les echa las culpas de los problemas que se generan. No echa las culpas a los especuladores, no echa las culpas a los oligopolios, tampoco se culpabiliza a sí mismo por ser incapaz de dar una solución al problema ante una situación que consideran de guerra. Se dedica a hacer una campaña informativa contra los transportistas y hacer una serie de artimañas como la de reunirse con las grandes plataformas logísticas que no han convocado la huelga. Tiene el arrojo de decir que darán una solución dentro de quince días. ¿Se puede esperar?

¿A quién defienden? ¿Quién gobierna?

De todas formas van a acabar de conseguir lo que se proponen. Desaparecerán los pequeños transportistas, solo quedarán las grandes empresas logísticas. Desaparecerá el pequeño agricultor, solo quedarán cuatro grandes empresas que cultivarán grandes superficies y el resto quedará abandonado. Desaparecerán los pequeños pesqueros y quedarán cuatro grandes buques factoría que arrasarán el mar. No quedará pequeño comercio, solo cuatro grandes cadenas de distribución. ¿Pero se han parado a pensar quien va a poder comprarles algo?

Podemos pensar que esto lo permita un gobierno de derechas pero que lo permita uno socialista… ¿O quizás el partido del gobierno tiene una pesada ultraderecha de antiguos cargos políticos apoltronados en altos cargos y consejos de administración de grandes empresas?

Dicen que los que somos críticos con el gobierno defendemos a Putin. ¿A quien defienden ellos?

sábado, 5 de marzo de 2022

22-03-05 Mas negocio con la guerra.

 

La guerra en Ucrania ha estallado. Una guerra más de las muchas, solo que en esta hay una potencia nuclear de por medio.

Una mala política de años nos ha llevado a esta situación y ahora nos planteamos preguntas simples como si participar en la guerra o no. Charlatanes y más charlatanes debaten en los distintos medios de comunicación sin entrar en las malas políticas anteriores.

Ahora nos sale el presidente del gobierno diciendo que si algo se quiere algo cuesta y que vamos a tener que pagar todos nuestra oposición al cacique ruso. Y nos vuelve con las viejas recetas, que si hay que moderar sueldos, moderar beneficios de las empresas…

Nos dice que los precios van a subir pero que esto lo debemos de asumir para poder luchar contra el dictador. Sí, todos lo pagamos pero ¿Quién se beneficia? ¿Quién se lleva el dinero de los incrementos de precio? ¿Si todos nos apretamos el cinturón porque suben los precios?

¿Se beneficia el agricultor, el ganadero o el pequeño fabricante? No estos pueden quizás vender a mejor precio pero también tienen que pagar sus costes a más alto precio.

¿Se benefician los estados? Tampoco pues tienen que endeudarse mucho más dando subvenciones y ayudas.

¿Quién se beneficia? Pues como siempre los especuladores, los que están en oficinas lujosas, bien vestidos, sin crear ni un ápice de riqueza pero llenándose los bolsillos de dinero. Se llenan los bolsillos los oligopolios, empresas que controlan sectores fundamentales y que pueden jugar con el mercado a voluntad.

Tras todos estos pensamientos cabe pensar. ¿Al igual que el estado nos impone una norma detrás de otra para poder vivir en sociedad y nos sube los impuestos lo que haga falta para mantener esa sociedad del bienestar, porque no regula los mercados especialmente en estos momentos tan críticos para mantener esta sociedad? ¿Por qué saltan enseguida los políticos diciendo que el liberalismo económico no se puede tocar y que él solo se autorregula? ¿Por qué esa facilidad para imponer cargas al ciudadano y esa complicación para poner normas a los mercados poderosos?

Hace falta una solidaridad mundial para luchar contra el dictador. Todos los países salvo unos pocos se alían contra el maligno pero los precios suben y no se puede hacer nada.

Ahora sube la luz y ¿Quién se beneficia?

En la manipulada e interesada normativa eléctrica europea se introdujeron dos mercados especulativos. Es un sector básico y estratégico para mantener la calidad de vida de los ciudadanos pero se mete a los tiburones de la especulación para hacer negocio. Se crea el mercado del CO2 y el mercado de la energía.

Lo del mercado del CO2 es de traca. Me parece muy bien que se quiera penalizar las energías sucias. Estupendo pones un impuesto y quien las usa paga. Sin embargo no se hace así; se crea un mercado de venta de derechos de contaminación. Ahí entran los especuladores que empiezan a comprar y vender esos derechos y a ganar dinero. ¿Quién se queda el beneficio? ¿El estado? No, se lo llevan los especuladores. ¿Llegan los malos tiempos? Perfecto, a subir precios.

El mercado de energía es perverso. Los generadores ofrecen energía, los distribuidores presentan sus necesidades, se reparten las energías disponibles y se venden ¡Al precio de la energía más cara! Perfecto, llega el conflicto, unos suben el gas en mercados especulativos  que no tienen alma ni convicciones ni preocupación por la sociedad y los otros venden toda, y digo toda la energía, al precio carísimo del gas. Perfecto, las grandes empresas controladoras de la energía frotándose las manos. ¡Que viva el conflicto!

¿Y qué hace el gobierno? Nada, decir que eso es cosa de Europa?

¿Y qué dice la camarilla europea? Nada, que ellos no pueden hacer nada. Ellos mismos han regulado esos mercados bajo dictado de las empresas (según ellos los expertos en el sector) pero no pueden intervenir en esos mercados.

¿Y cómo decora el gobierno el problema? Pues bajando los impuestos a la energía. ¿Y que supone esto? Que la oligarquía eléctrica aumenta sus beneficios y los impuestos que han bajado los tendrán que seguir pagando los ciudadanos probablemente bajo otro concepto todavía más indiscriminado. A lo mejor no los pagan pero sube la deuda pública que al final tendrán que pagar los ciudadanos y con intereses.

Estos comentarios los podemos extender a los combustibles, a la alimentación…

¿Esto es apretarse todos el cinturón?

sábado, 26 de febrero de 2022

La camarilla europea

 

En Europa existe un pseudogobierno común. Es una camarilla formada por una serie de individuos que se van repartiendo por distintos cargos de la unión y de otras entidades como el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional. No son elegidos democráticamente sino que algún poder en la sombra los propone y la cámara europea hace como que los confirma en una sospechosa unidad entre conservadores y socialistas.

Esta camarilla no gobierna políticamente pues los gobiernos son demasiado chovinistas para ceder el poder político. Tampoco les interesa mucho pues no están para defender valores. Sin embargo sí que gobiernan económicamente creando numerosas directivas de obligado cumplimiento para los países que dirigen la economía hacia sus intereses. Los valores solo los interesan para revestir moralmente sus decisiones pero siempre supeditados a sus intereses.

¿Y cuáles son los intereses? Las distintas constituciones de los países, en sus buenos propósitos, hablan que la soberanía reside en el pueblo. Por tanto los políticos deberían ocuparse de cumplir los deseos y necesidades de sus ciudadanos y procurar una vida agradable e igualitaria para todos.

¿Sin embargo, cuál es la realidad? La realidad es que los políticos se ocupan de solucionar las necesidades del poder económico formados por grandes empresas que tienen más dinero, medios y poder que los propios gobiernos.

Además los políticos se han ocupado de convencer a la ciudadanía que la economía es lo único importante y que el beneficio económico cercano es lo único importante. Cualquier actividad es reducida a un interés económico. Así hoy en día, por ejemplo, no se habla de unas fiestas de una ciudad por su interés cultural, social o de manifestación de la forma de ser de un pueblo sino simplemente por los beneficios económicos que genera en hoteles, restaurantes o empresas implicadas en la fiesta.

Volviendo a la Unión Europea esta se dedica a una constante generación de normas y políticas favorecedoras del poder económico. Y este poder económico no es la pequeña tienda de barrio ni el pequeño agricultor, son las grandes empresas multinacionales permitidas por unas políticas protrust.

Poco a poco estas empresas son más poderosas, ocupan más países y van acaparando todos los sectores de la economía. El gobierno europeo va generando una masiva normativa de exigencias a las empresas con escusas como el medio ambiente o la sanidad. Estas exigencias hacen muy difícil la viabilidad de las pequeñas empresas o simplemente hacen imposible que puedan ser cumplidas. Las grandes empresas no tienen problemas en poner un técnico más mal pagado para hacer todo el papeleo necesario para cumplir estas normas. Normas retorcidas y complejas que no abordan con sencillez los problemas que pretenden solucionar.

Estas grandes empresas no hablan de pérdidas o beneficios, no hablan de obtener unos beneficios justos. Hablan de incrementos de beneficios, de cuantas veces multiplican los beneficios del año anterior. Esto hace a estas empresas unas máquinas devoradoras de mercados; necesitan un crecimiento sin límite y para ello necesitan ir invadiendo nuevos territorios.

Comenzaron a hablar de globalización. Esta globalización la han vendido como algo bueno para la ciudadanía que puede moverse y comunicarse con todo el mundo, que puede vivir y trabajar en cualquier lugar y vender sus productos en todo el mundo. La realidad es que las fábricas se deslocalizan a territorios donde se puede producir barato con medios humanos en situación casi de esclavitud, donde el medio ambiente no es cuidado y las normas legales son laxas bajo gobiernos dictatoriales o dirigidos. Las grandes empresas por otro lado obtienen grandes beneficios produciendo barato en estos lugares y vendiendo caro en los países acomodados. Da igual la calidad, cuando algo se rompe se compra otro lo cual es más barato.

Por otro lado esta globalización permite ocupar nuevos mercados. Permite introducirse en nuevos países donde vender. Las grandes empresas multinacionales vieron la ocasión en los países del Este tras el desmoronamiento de la Unión Soviética. Para ello hicieron que la Unión Europea admitiera países alegremente en su seno. España estuvo muchos años intentando entrar en la Unión y fueron muchas las negociaciones y exigencias. Sin embargo con estos países la entrada fue rápida. Eran países con poca tradición democrática, que salían de la dictadura rusa y en las que no se sabía que valores iban a fomentar. Pero había que meterse allí, había que inundarlos a ayudas que iban a pagar los ciudadanos y estas ayudas se las iban a comer las grandes empresas multinacionales.

Estas dos realidades de la globalización han producido por un lado una Unión Europea de demasiados países, con muchas tendencias, opiniones y unos países que se están revelando contra los fundamentos teóricos de la Unión. Por otro lado hemos ido abandonando la producción y nos hemos ido dedicando a la especulación. Para no decir que no hacemos nada hemos pensado que todos podemos vivir de la investigación y desarrollo y de las nuevas tecnologías. Esto nos ha llevado a la pobreza de muchos productores de materias primas e industrias básicas en nuestros países. También nos ha llevado a depender de terceros países en la producción de elementos básicos terceros países dictatoriales y sin valores éticos como Rusia o China.

Y cuidado que nadie se meta contra la globalización. Cualquiera que se salga del pensamiento admitido es automáticamente machacado y vilipendiado.

Ahora nos encontramos con un capitalismo salvaje a punto de colapsar, con países sin valores éticos que nos chulean como son Rusia o China y sin capacidad de reacción. Tenemos además una camarilla europea solo preocupada de los intereses económicos, que no mira que Rusia está haciendo daño a un país democrático y que detrás podemos ir nosotros, sino en que intereses económicos se les verán afectados. Está claro que en cualquier lucha por unos valores hay unas pérdidas y tienes que perder algo pero aquí eso no vale. Tenemos que quejarnos de Rusia pero mantener los “negocietes” con ellos. Podemos vender a su suerte a un país con tal que los “negocietes” de los grandes no se vean afectados.

Pero a mal tiempo buena cara. Aprovecharán la ocasión para una subida de precios injustificada de los productos generadas por unos mercados especulativos que multiplicarán los beneficios de las multinacionales a costa de la ciudadanía. La camarilla dirá que no se puede intervenir ni regular la economía y como mucho venderán alguna ayuda poco eficaz y cosmética que pagará por supuesto la ciudadanía. ¿Hasta cuando durará esta partida del monopoly?

A mí me gustaría una Unión Europea unida, que defendiera unos valores democráticos y basados en los derechos humanos. Me gustaría un gobierno europeo elegido democráticamente que se ocupara de la comodidad de sus ciudadanos y de la igualdad de oportunidades de todos ellos. Un gobierno que defendiera los valores basados en los derechos humanos y los hiciera valer y promoviera en todo el mundo. Que actuara claramente y sin fisuras contra los países terceros que no actúan bajo estos valores, que se actuara contra ellos independientemente de los intereses económicos que se pueda tener. No se puede dilapidar a países dictatoriales con vehemencia como Cuba o Venezuela y ser benévolos con otros como China o Rusia.

A mí me gustaría que se hablara de sostenibilidad y no de crecimiento sin límites. Me gustaría que se hablara de bienestar de la ciudadanía, de defensa real y efectiva del medio ambiente y de paz mundial. ¿Es tan difícil?