domingo, 27 de marzo de 2022

22-03-26 ¿A dónde nos llevarán?

 

En el apartado dos del artículo 1 de la Constitución Española dice:

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Como hemos comentado en otras ocasiones, esto significa que son los ciudadanos los que tienen el poder del Estado y son a los que hay que asegurar una vida digna y adecuada.

Sin embargo no deja de quedar evidencia cada vez más descarada que no es así. Hay unos poderes fácticos formados por grandes corporaciones que son las que gobiernan y ganan el dinero a manos llenas.

El liberalismo económico tan en boca de los economistas, empresarios y políticos ha llevado a una situación cada vez más insostenible de los pequeños negocios y del trabajo de los ciudadanos. Ahora la guerra ha colmado el vaso y supone unas pérdidas inasumibles para pequeños negocios y para la renta de los trabajadores.

Es evidente que las sanciones que han aprobado la Unión Europea y Estados Unidos han creado una situación excepcional similar a una situación de guerra y hay que intervenir en precios y mercados para evitar su descontrol.

Es evidente también que la camarilla europea no está por la labor. Pasan los días y las semanas y no toman medidas eficaces. Los poderes fácticos están encantados con las subidas de precios y se están haciendo de oro. La camarilla europea está más preocupada que las empresas pierdan la ocasión de ganar más dinero que el que los ciudadanos puedan subsistir. Si además acaban de cargarse los pequeños negocios mejor que mejor pues así son las grandes corporaciones las que acaparan todo el negocio.

Por tanto nos quedamos con un mercado de precios altos de la energía.

Los precios altos de la energía supondrán una escalada de precios del resto de los productos, primero los directamente dependientes de esta y después del resto. ¿A donde llegaremos?

Como hemos comentado esto parece que va a ser la gota que colma el vaso, en general, para todos los pequeños negocios y para muchos trabajadores. La gente debería levantarse y decir “Basta ya” pero está muy adormecida y desunida.

Como ya se ha visto, algunos sectores empiezan a levantarse. Ha empezado el transporte y le siguen la pesca y la agricultura. Para esto el gobierno tiene algunas técnicas que utilizan ya con buena eficacia. Estas técnicas se pueden condensar en: Eludir el núcleo del problema, dividir a los afectados y aprobar medidas inaplicables e inútiles.

Eludir el núcleo del problema. En el problema energético actual significa que evitan hablar de la perversa normativa de ordenación del mercado energético y centrarse en soluciones secundarias como por ejemplo los impuestos sobre la energía, los sistemas de producción de energía, la temperatura a la que podríamos bajar nuestras casas para colaborar en la crisis o lo grandes que tiene los cuernos Putin.

Dividir a los afectados. Esto es evidente. Hablan de dar limosnas a algunos sectores y el resto que se aguanten. Especialmente olvidados los ciudadanos de a pie. Desde el momento que tranquilizan a algunos sectores el conjunto pierde fuerza. Se puede ver que se centrarán en el transporte, la pesca y algo para la agricultura y el resto que se aguante. También darán soluciones bien acordadas para las grandes empresas como por ejemplo la del automóvil. Dentro de cada sector volverán a hacer divisiones. Por ejemplo en el transporte han apartado y criminalizado a los autónomos que son los que se han declarado en huelga y se ponen a negociar con las grandes empresas logísticas.

Por último se establecen medidas que se publican a bombo y platillo en sus términos generales. La letra pequeña que no se publica sin embargo impone unas condiciones inaplicables o inasumibles para una mayoría con lo que los beneficiados reales son pocos.

No sé si estas técnicas perversas van a funcionar en esta situación tan al límite que se está produciendo. De momento está fracasando bastante. En poco tiempo se verá.

Mientras esa oposición liberal que proclamaba el capitalismo salvaje, la disminución de impuestos, la intervención mínima del gobierno y la autorregulación de los mercados, ahora exige la intervención del gobierno y la compensación a los afectados (no sé con qué dinero pues no quieren que haya impuestos).

A mí me gustaría que fueran los gobiernos los que mantuvieran los poderes emanados de la ciudadanía y defendieran a esta. Me gustaría que el mercado de la energía fuera regulado con normas que aseguraran la prestación del servicio a unos precios justos. Me gustaría también que la política internacional fuera ética y no se moviera en un ambiente hostil, avaricioso utilizando los recursos más chuscos,, perversos, malévolos, retorcidos, maliciosos, desalmados, infames, ruines, pérfidos y desleales.

sábado, 19 de marzo de 2022

2021-01-16 Control del coronavirus

 Este artículo lo publiqué el 16 de enero del año pasado. Sin embargo dando un repaso al blog me encontré que cuando lo pinchaba aparecía un aviso que estaba con un virus o algo así y alertaba de no entrar. A alguien parece que no le gustó. Lo he tenido que borrar y publicar de nuevo. No lo he querido actualizar pero si mantener pese a quien pese.

2021-01-16.Control del coronavirus:

Estamos en enero de 2021 y llevamos casi un año con la pandemia (más si contamos cuando apareció en China y no nos contaban apenas nada). Ya se tienen algunas cosas claras y sin embargo seguimos dando bandazos (en mi opinión por los intereses particulares y bastardos de los políticos).

Aunque se desconoce todavía mucho de estos virus ya tenemos bastante información de lo que pasa en la enfermedad según las medidas que se imponen. Además, como cada país ha hecho lo que le ha parecido, tenemos mucha información de resultados según las distintas normas aplicadas.

Se supone que tenemos una administración pública con muchos ministerios, muchos departamentos, muchos funcionarios y muchos técnicos como para poder hacer estudios y numeritos que nos den una política a seguir.

Se trataría de una política única y constante. Parece evidente que ir haciendo escaladas y desescaladas solo produce que una ola detrás de otra. Hay que buscar una política constante y permanente que mantenga la pandemia a unos niveles bajos y asumibles. Esto ha de mantenerse hasta que haya algo que acabe o modifique sustancialmente la enfermedad, por ejemplo las vacunas (pero cuando estas sean algo probado y que constatadamente bajen la enfermedad).

¿Cuáles deberían ser esas normas? Pues eso es lo que tiene que decidir la administración pública a partir de la experiencia de este año, que para eso le pagan.

Se puede, no obstante, establecer una serie de premisas:

+La gente solo cumple a palos. No se puede poner en una norma ruegos o recomendaciones. Eso se puede poner en los folletos de ayuda pero no en una norma. Se han de poner normas de obligado cumplimiento y con un régimen sancionador si no se cumple.

+Las normas han de ser claras y concisas sin ambigüedades ni posibles escapes. No se puede decir: se prohíbe fumar salvo que se mantenga la distancia de seguridad de 2m porque la gente mide muy mal, sobre todo los que no quieren cumplir.

+Se ha de primar la salud de la gente sobre la economía porque la gente es la soberana y no las grandes empresas. Si la gente goza de salud la economía podrá funcionar porque es la gente la que mueve la economía.

+Las normas han de ser congruentes. Por ejemplo: No se puede cerrar la circulación de pueblos o comunidades autónomas cuando no paran de pasar vehículos extranjeros que han atravesado varios países sin ningún control. Esto se puede ver perfectamente en la A-1 por su paso por Alava por ejemplo, donde cientos de coches con matrícula alemana, suiza, francesa, andorrana y de otros países, pasan cargados de portugueses de paso a ese país para pasar las vacaciones.

+Como he comentado la norma debería ser única y constante. ¿Para qué? Pues para que la gente pueda saber a qué atenerse y no perderse en un mar de normas que cambian cada poco. Da vergüenza como las distintas administraciones de España se enfrentan haciendo distintas normas solo por intereses políticos particulares. Y eso hablando de España; pensar que la Comunidad Europea pueda llegar a siquiera un acuerdo es pura imaginación.

Supongo que se podrían establecer algunas premisas más pero creo que cumpliendo estas ya daríamos un gran paso. Mientras tanto seguiremos contando muertos inocentes producto más de enfrentamientos políticos que de una pandemia.

2022-03-19 ¿Para qué sirve el gobierno?

 

Esta semana hemos contemplado perplejos la actualidad.

Hemos visto en primer lugar como subían los precios de la energía a niveles insospechados a pesar que en ningún momento se ha cerrado ninguna de las fuentes. Como siempre el mercado especulativo ha empezado a subir precios a pesar que seguimos consumiendo combustibles rusos lo que supone que ninguna de las fuentes de energía ha disminuido. Además las grandes empresas y los especuladores han aplicado los precios altos inmediatamente cuando ese precio se aplica a combustible que se venderá dentro de unos cuantos meses.

Como siempre el gobierno ha mirado para otro lado frente a estas especulaciones y la camarilla europea otro tanto de lo mismo. El gobierno se ha limitado a decir que hay que ser solidarios y apretarnos el cinturón y bajar la temperatura de nuestras casas. ¿Y la solidaridad de las grandes empresas y los especuladores?

Se supone que la ciudadanía es soberana y delega todo el poder a los gobiernos para que les defienda y les proporciones una vida agradable. Les da todo el poder y en casos de guerra mucho más. ¿Cómo entonces el gobierno nos dice que no puede hacer nada? ¿Entonces quien gobierna? Alguien puede decir que gobierna la camarilla europea a la que nadie hemos elegido. Sin embargo también la camarilla europea dice que no puede (o quiere) hacer nada. ¿Entonces gobiernan las solidarias petroleras? ¿Quizás gobiernan los yupis de los mercados financieros?

Muchos sectores que llevan ya años con los rendimientos cada vez más limitados comienzan a parar sus negocios ante la imposibilidad de obtener beneficios con el precio de la energía tan alto. Los pescadores, agricultores transportistas… ven imposible continuar trabajando. No pueden continuar ni un día más que les suponga perder dinero y el gobierno les dice que tengan paciencia.

Alucinados ante tantos problemas inesperados pensábamos que no se podían esperar más sorpresas. Sin embargo nos encontramos que el gobierno demoniza y criminaliza a los transportistas que han iniciado un paro patronal. Los transportistas paran ante la imposibilidad de continuar a perdidas y el gobierno les echa las culpas de los problemas que se generan. No echa las culpas a los especuladores, no echa las culpas a los oligopolios, tampoco se culpabiliza a sí mismo por ser incapaz de dar una solución al problema ante una situación que consideran de guerra. Se dedica a hacer una campaña informativa contra los transportistas y hacer una serie de artimañas como la de reunirse con las grandes plataformas logísticas que no han convocado la huelga. Tiene el arrojo de decir que darán una solución dentro de quince días. ¿Se puede esperar?

¿A quién defienden? ¿Quién gobierna?

De todas formas van a acabar de conseguir lo que se proponen. Desaparecerán los pequeños transportistas, solo quedarán las grandes empresas logísticas. Desaparecerá el pequeño agricultor, solo quedarán cuatro grandes empresas que cultivarán grandes superficies y el resto quedará abandonado. Desaparecerán los pequeños pesqueros y quedarán cuatro grandes buques factoría que arrasarán el mar. No quedará pequeño comercio, solo cuatro grandes cadenas de distribución. ¿Pero se han parado a pensar quien va a poder comprarles algo?

Podemos pensar que esto lo permita un gobierno de derechas pero que lo permita uno socialista… ¿O quizás el partido del gobierno tiene una pesada ultraderecha de antiguos cargos políticos apoltronados en altos cargos y consejos de administración de grandes empresas?

Dicen que los que somos críticos con el gobierno defendemos a Putin. ¿A quien defienden ellos?

sábado, 5 de marzo de 2022

22-03-05 Mas negocio con la guerra.

 

La guerra en Ucrania ha estallado. Una guerra más de las muchas, solo que en esta hay una potencia nuclear de por medio.

Una mala política de años nos ha llevado a esta situación y ahora nos planteamos preguntas simples como si participar en la guerra o no. Charlatanes y más charlatanes debaten en los distintos medios de comunicación sin entrar en las malas políticas anteriores.

Ahora nos sale el presidente del gobierno diciendo que si algo se quiere algo cuesta y que vamos a tener que pagar todos nuestra oposición al cacique ruso. Y nos vuelve con las viejas recetas, que si hay que moderar sueldos, moderar beneficios de las empresas…

Nos dice que los precios van a subir pero que esto lo debemos de asumir para poder luchar contra el dictador. Sí, todos lo pagamos pero ¿Quién se beneficia? ¿Quién se lleva el dinero de los incrementos de precio? ¿Si todos nos apretamos el cinturón porque suben los precios?

¿Se beneficia el agricultor, el ganadero o el pequeño fabricante? No estos pueden quizás vender a mejor precio pero también tienen que pagar sus costes a más alto precio.

¿Se benefician los estados? Tampoco pues tienen que endeudarse mucho más dando subvenciones y ayudas.

¿Quién se beneficia? Pues como siempre los especuladores, los que están en oficinas lujosas, bien vestidos, sin crear ni un ápice de riqueza pero llenándose los bolsillos de dinero. Se llenan los bolsillos los oligopolios, empresas que controlan sectores fundamentales y que pueden jugar con el mercado a voluntad.

Tras todos estos pensamientos cabe pensar. ¿Al igual que el estado nos impone una norma detrás de otra para poder vivir en sociedad y nos sube los impuestos lo que haga falta para mantener esa sociedad del bienestar, porque no regula los mercados especialmente en estos momentos tan críticos para mantener esta sociedad? ¿Por qué saltan enseguida los políticos diciendo que el liberalismo económico no se puede tocar y que él solo se autorregula? ¿Por qué esa facilidad para imponer cargas al ciudadano y esa complicación para poner normas a los mercados poderosos?

Hace falta una solidaridad mundial para luchar contra el dictador. Todos los países salvo unos pocos se alían contra el maligno pero los precios suben y no se puede hacer nada.

Ahora sube la luz y ¿Quién se beneficia?

En la manipulada e interesada normativa eléctrica europea se introdujeron dos mercados especulativos. Es un sector básico y estratégico para mantener la calidad de vida de los ciudadanos pero se mete a los tiburones de la especulación para hacer negocio. Se crea el mercado del CO2 y el mercado de la energía.

Lo del mercado del CO2 es de traca. Me parece muy bien que se quiera penalizar las energías sucias. Estupendo pones un impuesto y quien las usa paga. Sin embargo no se hace así; se crea un mercado de venta de derechos de contaminación. Ahí entran los especuladores que empiezan a comprar y vender esos derechos y a ganar dinero. ¿Quién se queda el beneficio? ¿El estado? No, se lo llevan los especuladores. ¿Llegan los malos tiempos? Perfecto, a subir precios.

El mercado de energía es perverso. Los generadores ofrecen energía, los distribuidores presentan sus necesidades, se reparten las energías disponibles y se venden ¡Al precio de la energía más cara! Perfecto, llega el conflicto, unos suben el gas en mercados especulativos  que no tienen alma ni convicciones ni preocupación por la sociedad y los otros venden toda, y digo toda la energía, al precio carísimo del gas. Perfecto, las grandes empresas controladoras de la energía frotándose las manos. ¡Que viva el conflicto!

¿Y qué hace el gobierno? Nada, decir que eso es cosa de Europa?

¿Y qué dice la camarilla europea? Nada, que ellos no pueden hacer nada. Ellos mismos han regulado esos mercados bajo dictado de las empresas (según ellos los expertos en el sector) pero no pueden intervenir en esos mercados.

¿Y cómo decora el gobierno el problema? Pues bajando los impuestos a la energía. ¿Y que supone esto? Que la oligarquía eléctrica aumenta sus beneficios y los impuestos que han bajado los tendrán que seguir pagando los ciudadanos probablemente bajo otro concepto todavía más indiscriminado. A lo mejor no los pagan pero sube la deuda pública que al final tendrán que pagar los ciudadanos y con intereses.

Estos comentarios los podemos extender a los combustibles, a la alimentación…

¿Esto es apretarse todos el cinturón?