sábado, 5 de marzo de 2022

22-03-05 Mas negocio con la guerra.

 

La guerra en Ucrania ha estallado. Una guerra más de las muchas, solo que en esta hay una potencia nuclear de por medio.

Una mala política de años nos ha llevado a esta situación y ahora nos planteamos preguntas simples como si participar en la guerra o no. Charlatanes y más charlatanes debaten en los distintos medios de comunicación sin entrar en las malas políticas anteriores.

Ahora nos sale el presidente del gobierno diciendo que si algo se quiere algo cuesta y que vamos a tener que pagar todos nuestra oposición al cacique ruso. Y nos vuelve con las viejas recetas, que si hay que moderar sueldos, moderar beneficios de las empresas…

Nos dice que los precios van a subir pero que esto lo debemos de asumir para poder luchar contra el dictador. Sí, todos lo pagamos pero ¿Quién se beneficia? ¿Quién se lleva el dinero de los incrementos de precio? ¿Si todos nos apretamos el cinturón porque suben los precios?

¿Se beneficia el agricultor, el ganadero o el pequeño fabricante? No estos pueden quizás vender a mejor precio pero también tienen que pagar sus costes a más alto precio.

¿Se benefician los estados? Tampoco pues tienen que endeudarse mucho más dando subvenciones y ayudas.

¿Quién se beneficia? Pues como siempre los especuladores, los que están en oficinas lujosas, bien vestidos, sin crear ni un ápice de riqueza pero llenándose los bolsillos de dinero. Se llenan los bolsillos los oligopolios, empresas que controlan sectores fundamentales y que pueden jugar con el mercado a voluntad.

Tras todos estos pensamientos cabe pensar. ¿Al igual que el estado nos impone una norma detrás de otra para poder vivir en sociedad y nos sube los impuestos lo que haga falta para mantener esa sociedad del bienestar, porque no regula los mercados especialmente en estos momentos tan críticos para mantener esta sociedad? ¿Por qué saltan enseguida los políticos diciendo que el liberalismo económico no se puede tocar y que él solo se autorregula? ¿Por qué esa facilidad para imponer cargas al ciudadano y esa complicación para poner normas a los mercados poderosos?

Hace falta una solidaridad mundial para luchar contra el dictador. Todos los países salvo unos pocos se alían contra el maligno pero los precios suben y no se puede hacer nada.

Ahora sube la luz y ¿Quién se beneficia?

En la manipulada e interesada normativa eléctrica europea se introdujeron dos mercados especulativos. Es un sector básico y estratégico para mantener la calidad de vida de los ciudadanos pero se mete a los tiburones de la especulación para hacer negocio. Se crea el mercado del CO2 y el mercado de la energía.

Lo del mercado del CO2 es de traca. Me parece muy bien que se quiera penalizar las energías sucias. Estupendo pones un impuesto y quien las usa paga. Sin embargo no se hace así; se crea un mercado de venta de derechos de contaminación. Ahí entran los especuladores que empiezan a comprar y vender esos derechos y a ganar dinero. ¿Quién se queda el beneficio? ¿El estado? No, se lo llevan los especuladores. ¿Llegan los malos tiempos? Perfecto, a subir precios.

El mercado de energía es perverso. Los generadores ofrecen energía, los distribuidores presentan sus necesidades, se reparten las energías disponibles y se venden ¡Al precio de la energía más cara! Perfecto, llega el conflicto, unos suben el gas en mercados especulativos  que no tienen alma ni convicciones ni preocupación por la sociedad y los otros venden toda, y digo toda la energía, al precio carísimo del gas. Perfecto, las grandes empresas controladoras de la energía frotándose las manos. ¡Que viva el conflicto!

¿Y qué hace el gobierno? Nada, decir que eso es cosa de Europa?

¿Y qué dice la camarilla europea? Nada, que ellos no pueden hacer nada. Ellos mismos han regulado esos mercados bajo dictado de las empresas (según ellos los expertos en el sector) pero no pueden intervenir en esos mercados.

¿Y cómo decora el gobierno el problema? Pues bajando los impuestos a la energía. ¿Y que supone esto? Que la oligarquía eléctrica aumenta sus beneficios y los impuestos que han bajado los tendrán que seguir pagando los ciudadanos probablemente bajo otro concepto todavía más indiscriminado. A lo mejor no los pagan pero sube la deuda pública que al final tendrán que pagar los ciudadanos y con intereses.

Estos comentarios los podemos extender a los combustibles, a la alimentación…

¿Esto es apretarse todos el cinturón?

sábado, 26 de febrero de 2022

La camarilla europea

 

En Europa existe un pseudogobierno común. Es una camarilla formada por una serie de individuos que se van repartiendo por distintos cargos de la unión y de otras entidades como el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional. No son elegidos democráticamente sino que algún poder en la sombra los propone y la cámara europea hace como que los confirma en una sospechosa unidad entre conservadores y socialistas.

Esta camarilla no gobierna políticamente pues los gobiernos son demasiado chovinistas para ceder el poder político. Tampoco les interesa mucho pues no están para defender valores. Sin embargo sí que gobiernan económicamente creando numerosas directivas de obligado cumplimiento para los países que dirigen la economía hacia sus intereses. Los valores solo los interesan para revestir moralmente sus decisiones pero siempre supeditados a sus intereses.

¿Y cuáles son los intereses? Las distintas constituciones de los países, en sus buenos propósitos, hablan que la soberanía reside en el pueblo. Por tanto los políticos deberían ocuparse de cumplir los deseos y necesidades de sus ciudadanos y procurar una vida agradable e igualitaria para todos.

¿Sin embargo, cuál es la realidad? La realidad es que los políticos se ocupan de solucionar las necesidades del poder económico formados por grandes empresas que tienen más dinero, medios y poder que los propios gobiernos.

Además los políticos se han ocupado de convencer a la ciudadanía que la economía es lo único importante y que el beneficio económico cercano es lo único importante. Cualquier actividad es reducida a un interés económico. Así hoy en día, por ejemplo, no se habla de unas fiestas de una ciudad por su interés cultural, social o de manifestación de la forma de ser de un pueblo sino simplemente por los beneficios económicos que genera en hoteles, restaurantes o empresas implicadas en la fiesta.

Volviendo a la Unión Europea esta se dedica a una constante generación de normas y políticas favorecedoras del poder económico. Y este poder económico no es la pequeña tienda de barrio ni el pequeño agricultor, son las grandes empresas multinacionales permitidas por unas políticas protrust.

Poco a poco estas empresas son más poderosas, ocupan más países y van acaparando todos los sectores de la economía. El gobierno europeo va generando una masiva normativa de exigencias a las empresas con escusas como el medio ambiente o la sanidad. Estas exigencias hacen muy difícil la viabilidad de las pequeñas empresas o simplemente hacen imposible que puedan ser cumplidas. Las grandes empresas no tienen problemas en poner un técnico más mal pagado para hacer todo el papeleo necesario para cumplir estas normas. Normas retorcidas y complejas que no abordan con sencillez los problemas que pretenden solucionar.

Estas grandes empresas no hablan de pérdidas o beneficios, no hablan de obtener unos beneficios justos. Hablan de incrementos de beneficios, de cuantas veces multiplican los beneficios del año anterior. Esto hace a estas empresas unas máquinas devoradoras de mercados; necesitan un crecimiento sin límite y para ello necesitan ir invadiendo nuevos territorios.

Comenzaron a hablar de globalización. Esta globalización la han vendido como algo bueno para la ciudadanía que puede moverse y comunicarse con todo el mundo, que puede vivir y trabajar en cualquier lugar y vender sus productos en todo el mundo. La realidad es que las fábricas se deslocalizan a territorios donde se puede producir barato con medios humanos en situación casi de esclavitud, donde el medio ambiente no es cuidado y las normas legales son laxas bajo gobiernos dictatoriales o dirigidos. Las grandes empresas por otro lado obtienen grandes beneficios produciendo barato en estos lugares y vendiendo caro en los países acomodados. Da igual la calidad, cuando algo se rompe se compra otro lo cual es más barato.

Por otro lado esta globalización permite ocupar nuevos mercados. Permite introducirse en nuevos países donde vender. Las grandes empresas multinacionales vieron la ocasión en los países del Este tras el desmoronamiento de la Unión Soviética. Para ello hicieron que la Unión Europea admitiera países alegremente en su seno. España estuvo muchos años intentando entrar en la Unión y fueron muchas las negociaciones y exigencias. Sin embargo con estos países la entrada fue rápida. Eran países con poca tradición democrática, que salían de la dictadura rusa y en las que no se sabía que valores iban a fomentar. Pero había que meterse allí, había que inundarlos a ayudas que iban a pagar los ciudadanos y estas ayudas se las iban a comer las grandes empresas multinacionales.

Estas dos realidades de la globalización han producido por un lado una Unión Europea de demasiados países, con muchas tendencias, opiniones y unos países que se están revelando contra los fundamentos teóricos de la Unión. Por otro lado hemos ido abandonando la producción y nos hemos ido dedicando a la especulación. Para no decir que no hacemos nada hemos pensado que todos podemos vivir de la investigación y desarrollo y de las nuevas tecnologías. Esto nos ha llevado a la pobreza de muchos productores de materias primas e industrias básicas en nuestros países. También nos ha llevado a depender de terceros países en la producción de elementos básicos terceros países dictatoriales y sin valores éticos como Rusia o China.

Y cuidado que nadie se meta contra la globalización. Cualquiera que se salga del pensamiento admitido es automáticamente machacado y vilipendiado.

Ahora nos encontramos con un capitalismo salvaje a punto de colapsar, con países sin valores éticos que nos chulean como son Rusia o China y sin capacidad de reacción. Tenemos además una camarilla europea solo preocupada de los intereses económicos, que no mira que Rusia está haciendo daño a un país democrático y que detrás podemos ir nosotros, sino en que intereses económicos se les verán afectados. Está claro que en cualquier lucha por unos valores hay unas pérdidas y tienes que perder algo pero aquí eso no vale. Tenemos que quejarnos de Rusia pero mantener los “negocietes” con ellos. Podemos vender a su suerte a un país con tal que los “negocietes” de los grandes no se vean afectados.

Pero a mal tiempo buena cara. Aprovecharán la ocasión para una subida de precios injustificada de los productos generadas por unos mercados especulativos que multiplicarán los beneficios de las multinacionales a costa de la ciudadanía. La camarilla dirá que no se puede intervenir ni regular la economía y como mucho venderán alguna ayuda poco eficaz y cosmética que pagará por supuesto la ciudadanía. ¿Hasta cuando durará esta partida del monopoly?

A mí me gustaría una Unión Europea unida, que defendiera unos valores democráticos y basados en los derechos humanos. Me gustaría un gobierno europeo elegido democráticamente que se ocupara de la comodidad de sus ciudadanos y de la igualdad de oportunidades de todos ellos. Un gobierno que defendiera los valores basados en los derechos humanos y los hiciera valer y promoviera en todo el mundo. Que actuara claramente y sin fisuras contra los países terceros que no actúan bajo estos valores, que se actuara contra ellos independientemente de los intereses económicos que se pueda tener. No se puede dilapidar a países dictatoriales con vehemencia como Cuba o Venezuela y ser benévolos con otros como China o Rusia.

A mí me gustaría que se hablara de sostenibilidad y no de crecimiento sin límites. Me gustaría que se hablara de bienestar de la ciudadanía, de defensa real y efectiva del medio ambiente y de paz mundial. ¿Es tan difícil?  

martes, 4 de junio de 2019


19-06-04 Plásticos.


La nueva noticia de moda estos días es la maldad de los plásticos. Alguien ha lanzado la noticia y todos los periodistas se han puesto a repetir lo malos que son los plásticos y como están destrozando el mundo. Y no es erróneo aunque llama la atención que de golpe se tome esto tan en serio cuando durante años se ha mirado para otro lado.
Pero conviene considerar varias cuestiones:
¿Nos hemos planteado cuanto nos ha mejorado la vida los plásticos? ¿Nos hemos planteado cuantas cosas de plástico tenemos alrededor que nos han dado comodidad, higiene y nos ha permitido poseer multitud de objetos ligeros y baratos?
¿Podemos pensar en un hospital sin plástico; sin bolsas para sueros y medicamentos, sin tubos de plástico para inyectarnos los medicamentos o la alimentación? ¿Pensamos en las jeringas de plástico que han permitido no tener que reutilizar jeringas de cristal en las que estaba más que cuestionada su esterilización?
Podemos también pensar en los coches por ejemplo. Imaginemos si solo dispusiéramos de hierro, madera y tejidos para hacerlos. ¿Cuánto más pesado sería y cuanto más combustible gastaría? Imaginemos también si todo el profuso cableado de un coche tuviera que tener forro de tela como antiguamente. ¿Cuánto más peligroso sería? ¿Cuántos cortocircuitos se producirían?
Las telas sintéticas como polímeros que son se pueden considerar plásticos. ¿Cuánta comodidad y disponibilidad de ropa nos ha dado?
En cualquier ámbito de nuestra vida los plásticos nos han dado calidad de vida.
Si es cierto que, a ciencia cierta, nos hemos pasado de vueltas y ahora despilfarramos plástico como otras muchas cosas. También es cierto que nuevos conocimientos nos pueden dar otras posibilidades que sustituyan al plástico o lo mejoren y esto es en lo que hay que trabajar.
Otra cuestión que hay que plantearse es que el plástico en general es fácil de separar del resto de basuras. Cuando reciclamos nos planteamos muchas dudas sobre donde hay que verter muchos productos de desecho. Sin embargo con el reciclado de envases no suelen surgir dudas.
El problema viene en objetos que tengan mezcla de materiales y no se pueden desmontar con facilidad. Aquí surge el tema de la sociedad de consumo. Cuanto plástico difícil de reciclar al estar mezclado con otros elementos ahorraríamos si una lavadora o una nevera  o un coche duraran como los de antes. ¿Cuánto plástico ahorraríamos si los productos de consumo se hicieran para que duraran y no para que cada poco compremos uno nuevo? Todos hemos oído hablar sobre las empresas que ponen chips suicidas a los aparatos electrónicos para que los tengamos que tirar cada cierto tiempo. También hemos oído que hacen las bombillas para que duren poco o las medias con fibras defectuosas para que se estropeen antes. ¿Qué han hecho los gobiernos para impedir esto?
Si se llevan los plásticos a otros países para verterlos sin más casi seguro son los tirados para reciclar. No creo que ninguna empresa vaya cogiendo los plásticos de las calles, los ríos o el mar para llevarlo a otros países para verter. Tampoco creo que se pongan a separarlos de basura no reciclada. ¿No será que empresas con pocos escrúpulos compran el reciclado de plásticos y luego lo envían a otros países porque les sale más baratos tirarlos? ¿La globalización que tanto propugnan los estados y las empresas no están favoreciendo esto? ¿La falta de globalización social no está permitiendo que la miseria de muchos países favorezcan estos vertidos? Llama la atención también cuantas empresas de reciclaje, sospechosamente, se incendian. También recordamos esos reportajes de Italia en las que la mafia controla los vertederos de basura.
Hace años los plásticos eran difícilmente biodegradables. Se legisló para que los plásticos fueran fotosensibles y se descompusieran en poco tiempo. Ahora esto crea el problema de las sopas de plástico en los mares. El plástico se descompone y se reduce a partículas de poco tamaño que crean en el agua una sopa difícil de recoger y fácilmente ingerible por los animales marinos. A veces medidas presuntamente ambientales llegan a ser contraproducente y fomentan la producción de más plásticos con lo que hay más negocio.
¿Es más ecológico usar bolsas de papel que plático? ¿Cuántos árboles se cortarán para este papel? ¿Cuánto papel no se reciclará por estar mojado o manchado?
Durante muchos años se legisló contra la venta de graneles por motivos higiénicos y para evitar adulteraciones. Sin ir muy lejos, hace pocos años se prohibió presentar aceites y vinagres en los bares que no fueran monodosis. ¿No se pensó en el aumento de envases de plástico? ¿Realmente se pretendía aumentar la higiene y calidad o vender un producto más caro y hacer más negocio?
En resumen:
¿No será más importante frenar la sociedad de consumo?
¿No será más importante controlar las empresas de reciclaje y vertidos? ¿No pueden las aduanas controlar ese tráfico de basuras?
¿Es bueno despistar a la gente hablando de estas soluciones mientras las realmente importantes no se tratan? ¿Nos manipulan?

miércoles, 24 de junio de 2015

15-06-24 Hay que cambiar el modelo económico.

La crisis económica no la han creado los socialistas. La crisis económica se ha producido a nivel mundial y lo ha provocado el liberalismo salvaje sin normas ni valores éticos ni morales que se ha instaurado en la economía.
Un poder mundial de grandes empresas que necesitan ir devorándolo todo para crecer más y más sin límite. Se fomentó la globalización para que estas empresas pudieran moverse a sus anchas y buscar nuevos mercados y nuevas fuentes de producción desregularizadas donde poder explotar tanto a los trabajadores como al medio ambiente. Se olvidó la globalización social. Con ello las pequeñas empresas nacionales se hundieron ante una competencia imposible con países que no contemplan ninguna protección social.
No se quiso ver que este modelo no tenía futuro pues para ganar dinero estas empresas alguien tiene que consumir y si se baja el nivel de vida de los países ricos la venta por mucho que quieran se hunde. Pero en medio de la vorágine esto no se quería ver y se dejó que los países ricos gastaran y gastaran y se endeudaran.
Con la crisis provocada la solución que ha dado esa camarilla mafiosa que maneja el mundo es enrocarse, seguir con el modelo vendiéndolo como único bueno y viable y bajar el nivel de vida de la gente.
Recortes y más recortes en el bienestar de la gente. La gente va a pasar a ser chinos que trabajarán por nada y se le quitarán todos los derechos. Mientras las grandes empresas a ganar y ganar dinero haciendo y deshaciendo a sus anchas y con todos los gobiernos legislando a su gusto.
Pero esto es como el Monopoly. Unos ganan más y más y cada vez con ello hunden más y más al resto pero al final el juego se acaba pues ni el rico puede conseguir más dinero ni el pobre puede perderlo.
La pasividad de la sociedad se ha ido perdiendo más lentamente de lo deseado y han ido apareciendo grupos cada vez más organizados en contra de este modelo.
Por delante de España está Grecia. Los griegos llegaron a su límite de explotación y votaron a un nuevo partido con ideas nuevas. Pero ha pasado el tiempo y las presiones contra este partido han sido tremendas. No les han dejado respirar ni un solo minuto y los “socios amigos” solo se han preocupado de que Grecia pague sus deudas hundiéndose cada vez más. Y este dinero se les exige de las partidas sociales cerrando al país en un circulo de miseria sin retorno. Esos “socios amigos” en ningún momento han hablado de condonar deuda, de renegociar deuda, de proteger al país frente a la globalización salvaje, nada.
¿Qué presiones?, ¿Qué amenazas personales y de todo tipo?, ¿Qué promesas habrán ofrecido a los dirigentes de Grecia para que se hayan arrodillado y hayan cedido a unas exigencias con las que nunca van a poder seguir adelante?
En España el caso es parecido. Los países del norte de Europa han mantenido una política liberal que les favorecía al estar más preparados y nos han hundido nuestra economía. Los políticos del PP abrazaban estas políticas como perritos falderos moviendo el rabito. La promesa de colocar a De Guindos en un alto cargo de la Unión Europea ha hecho que fuera uno de los más feroces ladradores contra los griegos.
El espejismo de la bonanza de las grandes empresas españolas hace que las cifras macroeconómicas parezcan buenas. Los grandes bancos, las eléctricas, las petroleras y las constructoras que hacen negocios y chanchullos a placer maquillan una economía que no llega a la sociedad.
En España también han aparecido nuevos partidos con nuevas ideas. Partidos todavía desorganizados pero que están siendo apoyados por la gente que está harta del descarado expolio popular. La obtención de unos prometedores resultados en las municipales ha levantado al Partido Popular contra ellos y están dispuestos a decir los mayores disparates con tal de desprestigiar a los nuevos partidos. Se consideran iluminados, que poseen la verdad absoluta y todos los demás son ineptos.
Es necesario que estos nuevos partidos unidos con los socialistas o no, hagan una nueva política pero no solo de pequeñas cosas como la protección a los pobres sino en la política económica estructural europea y mundial. El trabajo es imponente y el poder económico actual pondrá todas las piedras en el camino posibles pero no hay otra solución si queremos mantener nuestra sociedad ganada con sudor durante años.

¿Será posible?

lunes, 3 de marzo de 2014

140302 El pequeño agricultor aguanta lo que haga falta

En mi tierra, Valencia, hay miles de pequeños agricultores. Algunos viven de su tierra, otros los tienen como un ingreso secundario, muchas veces herencia de familia. Hace algunas décadas esta tierra producía como digo unos ingresos secundarios que no iban nada mal para la vida familiar. Hoy día, a merced del liberalismo económico se dan con un canto en los dientes si ganan para los gastos y muchos abandonan sus tierras cansados de su inútil esfuerzo.
Pero los mercados exigen más calidad, más eficiencia, más control ambiental, lo que haga falta, no hay problema, el ciudadano lo aguanta todo. Mientras, otros países como contraprestaciones de otros negocios pueden meter toda la fruta y verdura que quieran sin problemas.
Hace años, en plena vorágine fitosanitaria, se vio que se estaban creando grandes problemas ambientales. Se habló de producción ecológica. Se vio que los costes de mano de obra eran muy altos e incluso ciertas plagas y enfermedades eran difícilmente controlables en una agricultura intensiva cada vez más exigente. Se inventó el concepto de Gestión Integrada de Plagas (GIP) y se plantearon una serie de principios. Se intentó ir implementando en el campo con resultados escasos.
Ahora la Comunidad Europea pide más e impone la GIP.  Me parece muy bien. El Gobierno Español crea unas mesas de trabajo y llega a unas conclusiones. Exige la implantación de la GIP, impone la obligación de tener un asesoramiento profesional obligatorio, obliga a una gestión documentada de envases, a pasar una ITV obligatoria de equipos para tratamientos fitosanitarios... no hay problema lo que haga falta.
Facilidades, ninguna. Protección de la producción propia. ¡No! iría contra las leyes del mercado y el liberalismo. Exigencias similares medioambientales, laborales, impositivas... ¡No! habría penalizaciones a los negocios de algunas empresas en estos países. Gratuidad en las ITV. ¡No! las empresas concesionarias no tendrían un gran chollo. Protección de una producción propia de calidad y medioambientalmente protectora. ¡No! iría contra el libre mercado.
¿Que sucederá? Las grandes empresas agrícolas no tienen problema. Contratan a un ingeniero agrícola por cuatro chavos y que se lo curre, que lleve los controles y que haga cien cosas más. El pequeño agricultor que mantiene el territorio, que cuida de la tierra porque es suya y es su vida y su pueblo pues un palo más en la rueda. ¡Que se joda!

viernes, 29 de noviembre de 2013

DERECHO DE HUELGA

    13-11-30
    Me gustaría que no hicieran falta las huelgas.  
    Está claro que para que los trabajadores no sean esclavos ha de haber una legislación que los proteja. La historia ha demostrado que es imposible que los empresarios sean ecuánimes y no intenten, si pueden, llevar el trabajo hasta la explotación.
    Es evidente, por otro lado, que lo trabajadores si pudieran irían exigiendo cada vez más sin límite hasta hacer inviable la relación laboral.
    No por ello hay que prohibir el derecho de huelga. Es de los pocos métodos de protesta que tiene el trabajador.
    Existen trabajos que su no ejecución pueden producir situaciones de las que dependa la vida de las personas o graves daños para la sociedad. Es lógico que en estos casos se deba ordenar unos servicios mínimos. Existen otros trabajos que su no ejecución puede provocar trastornos en el normal desarrollo diario. Estos pueden ser desagradables pero forma parte de la fuerza de la huelga.
    Por ejemplo: Una huelga de urgencias médicas puede provocar daños irreparables e incluso vidas. Es lógico que tenga unos servicios mínimos del 100% y creo que así mismo lo entienden los médicos. Tendrán que buscar otras formas de protesta.
    Un huelga de metro en Madrid no debe tener servicios mínimos. Existen otros medios de transporte para los que lo necesiten y no supone un riesgo de daños irreparables. Existirán casos urgentes que necesiten un transporte pero esto se puede resolver por otros medios y para eso están todos los dispositivos de seguridad. Si se hiciera una política de sostenibilidad y se favoreciera la vida en el medio rural menos problemas de este tipo existirían.
    Que unos trabajos tienen posibilidad de ejercer más presión que otros, pues esa es la suerte que tienen pero no por ello se ha de limitar su libertad de huelga.
    No obstante como he comentado no se puede llegar al abuso por parte de los trabajadores pero para eso existen otros métodos limitativos como serían por ejemplo los arbitrajes de obligado cumplimiento para dirimir diferencias. Arbitrajes por supuesto que han de ser imparciales. Por ejemplo no puede haber un arbitraje por parte de la administración si es un trabajo de la propia administración lo que se arbitra.
    Me gustaría que todo el mundo pensase que vivimos en sociedad y por tanto en el mismo barco. Ello hace que si abusamos el barco no funciona. Me gustaría que todos entendieramos nuestras limitaciones para que la sociedad funcione. El empresario debe entender que teniendo contento a sus trabajadores todos ganan. El trabajador debería entender que con un salario justo por su trabajo la empresa funciona y ellos viven.




miércoles, 9 de octubre de 2013

SEGURIDAD VIAL

Me gustaría que no hubiera accidentes.
Me gustaría que no hubiera salvajes por ahí que van despreciando su vida y la de los demás.
Pero habría que hacer ciertas consideraciones:
Que haya mucho salvaje no quiere decir que todos los seamos y por tanto haya que hacer una legislación represiva que en como cometas un ligero error y te pases de velocidad...¡Cañazo!
Me gustaría que en vez de estar la guardia civil detrás de un seto pillando a todo el que en ese momento vaya más rápido de lo que toca, que fuera circulando en coches camuflados grabando a esos salvajes que, no cometen una imprudencia, sino que hacen una detrás de otra. Entonces si ¡cañazo! No debe ser tan difícil. Todos los que hacemos kilómetros los vemos todos los días.
Me gustaría que hicieran una estadística de cuantos coches de alta gama son multados en relación a su número. Igual la cosa salía sorprendente.
Es fácil bajar la velocidad de las vías convencionales que son la mayoría y que se aguanten los que tenemos que usarla. Y encima nos lo venden tapándolo con que van a subir la velocidad de algunas autovías (que al final serán las de peaje).
Me gustaría que con la misma facilidad que bajan la velocidad, aumentan el coste de las multas, obligan a comprar triángulos y chalecos, complican las revisiones médicas para renovar el seguro y más y más cosas, pues pongan por ejemplo limitador de velocidad a los coches. ¡Ah! no, eso no, que hay que vender coches. Además que hay una buena excusa. Resulta que si se pone limitador en un momento de aprieto no se puede pegar un acelerón y salvar la situación. Si, creo que le pasa lo mismo a los pobres que tienen coches viejos que apenas corren, se matan todos.
Me gustaría ver a esos coches de alta gama que chorrean caballos por todos los lados, que van empujando y apartando a esos molestos coches de pobres, con un limitador de velocidad por ejemplo a 140 km/h.
Me gustaría que cuando un tramo de carretera es peligroso, en vez de limitarlo de velocidad y santas pascuas, se ocuparan de arreglarlo y corregirlo.
Me gustaría que las multas las pusieran, por ejemplo, en función de las rentas.
Me gustaría que no me pasaran los coches de la guardia civil a más velocidad que la de la vía. Si van de urgencia deben llevar las luces azules y la sirena.
Me gustaría que las casas de coches dejaran de hacer anuncios de lo macho, guapo, inteligente y ligón que es uno si compra un coche de muchos caballos.
Porque no usan el sentido común y no la represión.
Puedo dar una idea. Prohibir a todos los blancos conducir pues el 99,9 % de los accidentes los producen ellos.