viernes, 27 de septiembre de 2013

JUSTICIA

Me gustaría que los fiscales fueran los chicos malos de la justicia, que trabajaran y se desvivieran por buscar a todos y cada uno de los culpables y se esforzaran porque no quedara ni uno de los delincuentes sin castigar. Me gustaría que fueran la parte contraria a la defensa y así equilibraran la justicia.
Me gustaría que la fiscalía no fueran unos mandados del gobierno, solo duros cuando han de juzgar a la población normal y, sin embargo, defensores a ultranza de los políticos. Me gustaría que dejaran su miopía cuando han de juzgar a los políticos o alguno de sus amiguetes.

13-10-27
Me gustaría que todos los terroristas se pudrieran en la cárcel dado el daño que han hecho. Pudrirse no significa pasar 30 años como máximo sino todo lo que haga falta hasta que se arrepientan de lo que han hecho.
Me gustaría también que los políticos no manipularan el dolor de las víctimas.
Me gustaría que la gente conociera unos principios básicos de la justicia:
    '+Los jueces juzgan (con mayor o menor fortuna) con arreglo a unas leyes que no hacen ellos sino el poder legislativo. Pueden interpretar mejor o peor las leyes pero si éstas son claras no debe haber mucho juego.
    '+A una persona no se le puede juzgar dos veces. Tampoco se le puede cambiar la condena una vez condenado. Sería ilógico que si a una persona le condenan a 30 años luego venga alguien y le diga 40.
    '+Cuando alguien comete un delito estando en vigor un código penal, se le juzga bajo ese código. No obstante cuando se le juzga después de salir un nuevo código se le juzga bajo el que sea más favorable, el que estaba en vigor cuando cometió el delito o el que está en vigor cuando se le juzga. Es una ventaja más de las que se da a los acusados.
En 1973 se hizo un código por el que se redimía penas contando a partir de la pena efectiva a cumplir. Así si por ley se cumple como máximo 30 años pues se empieza a contar a partir de ese número, aunque el condenado tuviera 3000 años de condena. Esto fue una gran cagada pues lo mismo cuesta matar a una persona que a 30. Aveces una cagada, que quizás se hizo con demasiada buena intención, no se ve hasta que empieza a funcionar. Pero es obligación del poder legislativo modificarla lo más rápidamente posible en vez de dedicarse a peleas inútiles entre gobierno y oposición.
Sin embargo nuestros queridos políticos, los de todos los bandos, no cambiaron este concepto hasta 1994 (21 años). 21 años en los que los delincuentes se beneficiaron de la cagada, incuso juzgados a partir de 1994.
A una serie de condenados, los más sangrantes, les aplicaron la doctrina Parot por la que la aplicación de los beneficios se aplicaba sobre la condena total. De esta forma se conseguía que estuvieran 30 años en la cárcel, no más porque lo prohibe la Constitución.
Esto lo recurrieron los abogados de los terroristas y en España no consiguieron nada. Sin embargo ante el Tribunal de Derechos  Humanos, que no se ve presionado ha llegado rápidamente a la conclusión de que a un condenado no se le puede cambiar sus condiciones de condena y hay que excarcelarlos.
¿Y que hacen los políticos? No reconocen su cagada sino que todos difaman al Tribunal de Derechos Humanos y a su representante español.
¿Y porque todos? Porque todos la cagaron y no se va a echar tierra unos a otros.
¿Y que hacen para ello? Manipular toda la información.
Me gustaría que no hubiera terroristas. Me gustaría que no hubiera independentismo. Me gustaría que nadie matara por ideas. Me gustaría que ya que hay terroristas se pudrieran en la cárcel. Me gustaría que determinados políticos no fueran ambiguos ante estos problemas y se beneficien políticamente de ellos. También me gustaría que no se manipulara la información y que la gente reconociera sus errores y pagaran por ellos si se han cometido por negligencia.

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